Ya ha pasado una semana desde que me invitaron a Google Wave y he de decir que la experiencia ha sido agridulce.
Me considero muy afortunado por poder salsear con el último juguete de Google y mentiría al negar que técnicamente es una auténtica gozada. Google Wave es un sistema de comunicación colaborativo en tiempo real muy potente. Sus funcionalidades permiten que su uso se adapte a las necesidades particulares de cada usuario. Por ello, uno puede usar Wave para comunicarse símplemente con otras personas – como en una lista de distribución o el correo electrónico -, para hablar y responderse unos a otros – como en un foro – o puede utilizar las cualidades de interacción online para crear foros dinámicos en los que puedes editar en tiempo real lo que otra persona está escribiendo, o comenzar tu respuesta antes de que el otro termine su intervención, por ejemplo.
No me voy a extender más para describir lo que es (o puede llegar a ser) Google Wave, porque lo tenéis muy bien explicado en este vídeo de la Google IO (ojo, 1 hora y 20 minutos de duración… y ojalá durara más :).
Durante esta semana he podido constatar que una herramienta basada en una red social sin usuarios no sirve para mucho. Si bien he podido experimentar un entretenido Wave a cuatro bandas en los que cada uno trataba de sacarle toda la chicha al invento (introduciendo videos de youtube mientras alguien introducía un juego de Sudoku y cosas así), el resto de la experiencia ha sido bastante lánguida: Waves de uno a uno con un par de Blips sin más. El problema es que las invitaciones se han distribuido de una manera completamente aleatoria y todos nos encontramos con la mega-navaja suiza de las comunicaciones, pero sin gente con la que probarla. Claro que tampoco lo podrían haber hecho de otra manera ^^.
Al cabo de una semana solo tengo 5 contactos que apenas se conectan, igual que yo. La experiencia de Google Wave depende en gran medida de la coincidencia online de los implicados en una Wave. Sin esto, el sistema pierde mucho. Supongo que la situación mejorará mucho en diciembre cuando Google Wave abra sus puertas a todo el mundo (de paso os veis el vídeo que es genial). Hasta aquí lo que no depende de Google Wave.
Sobre el aspecto tecnico diré que el interfaz es muy intuitivo. Sorprende la facilidad con la que te encuentras metiendo Widgets en un Wave o lo fácil que es embeber un vídeo de Youtube, por ejemplo. Es casi obligatorio instalar Google Gears, porque de lo contrario la UI puede llegar a ser muy lenta y poco manejable. Los usuarios de distribuciones de linux de 64 bits lo tenemos jodido en este aspecto. No sé cómo se pueden estar planteando en Microsoft nuevos núcleos para Windows de 128 bits cuando todavía no estamos pisando firme en tantos aspectos en los 64 bits…
Aun quedan muchos flecos que pulir y muchas funcionalidades que implementar. Por ejemplo, no existe un panel de configuración y el sencillo concepto de “borrar un Wave” parece no estar claro. También se echa de menos un sistema de categorización de contactos: etiquetas, categorías o lo que sea, porque cuando todo el mundo tenga acceso, será un jaleo distinguir contactos de amigos, familia y trabajo.
En resumen, Google Wave es una gran herramienta de comunicación que estoy seguro de que rompera sobre todo en las empresas con mucha fuerza. Aunque todavía le faltan muchos remates, solo le falta una buena base de usuarios para convertirse en el éxito que casi todos auguramos.
Categorías: Internet
Etiquetas: google
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